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Nuestra principal actividad es enseñar, exponer y divulgar lo que dice la Palabra de Dios. En estos videos encontrarás nuestras reflexiones y charlas sobre la misma.

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La Reforma

El 31 de octubre de 2017 se celebraron los 500 años de la Reforma Protestante pues en ese mismo día en 1517 Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg (Alemania). Pero, ¿qué fue lo que llevó a Lutero a “protestar”? ¿su afán de protagonismo? ¿sus razonamientos personales? ¿sus enfrentamientos con el clero? La motivación más profunda de Lutero no fue ninguna de esas, sino que años atrás había sido confrontado con la Palabra de Dios, la Biblia, y a través de ella se dio cuenta de su error. Él había creído y confiado que siguiendo las tradiciones de la Iglesia llegaría a ganarse el favor de Dios, la salvación. Como buen monje católico, obedecía fielmente las enseñanzas y tradiciones de la Iglesia. Pero leyendo la Biblia en la carta del apóstol Pablo a los Romanos se dio cuenta de que por muy buenas obras que hiciera no llegaría a ganarse su salvación pues… “todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, Dios nos declara justos gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre.” (Romanos 3: 23 – 25)

A partir de ese momento, Lutero se propuso llevar ese mensaje al resto de las personas de su tiempo traduciendo la Biblia al alemán para que todo aquel que buscara a Dios pudiera leer la verdad y recibir la nueva vida que Cristo ofrece. El mensaje de salvación fue resumido en estas 5 sencillas frases:

  • SOLA ESCRITURA: La Palabra de Dios es la máxima autoridad en materia de fe y práctica. Por tanto, nada que contradiga la revelación de Dios puede regular la vida del creyente (Gálatas 1:6-10; 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:3).
  • SOLO CRISTO: La salvación se encuentra solo en Cristo, excluyendo así todo otro camino para llegar a Dios (Hechos 4:12).
  • SOLA GRACIA: La salvación es un regalo de Dios. Por tanto, es algo que el pecador recibe de forma inmerecida basada en los méritos de Cristo alcanzados durante su vida, muerte y resurrección (Efesios 2:8).
  • SOLA FE: La salvación solo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en Aquel que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir (Efesios 2:8-9, Romanos 3:28).
  • SOLO A DIOS LA GLORIA: El propósito de la salvación que recibimos es glorificar a Dios; poner de manifiesto las excelencias o virtudes de su carácter (Efesios 1:4-6; 1 Pedro 2:9).

María Alonso

Una unidad indestructible

“…esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en[c] el vínculo de la paz.” (Efesios 4.3)

Nos encontramos en un momento crítico en nuestro país. Un grupo significativo del mismo quiere ser independiente y romper así la unidad en la diversidad de España. No sabemos que va a pasar pero seguro que se darán momentos muy tensos y conflictivos.

Se dice que “la unión hace la fuerza”, pero no cualquier tipo de unión. Quiero comentaros de una unión que es indestructible. Es la unidad entre aquellos cristianos, que siguen fielmente a Jesús y que conforman lo que llamamos la “Iglesia”. Una comunidad de personas de diferentes razas, colores, nacionalidades, generaciones, costumbres, culturas, sexos, edades, etc… y que de una forma extraordinaria se mantienen unidas por Dios mismo. Las divisiones, las etiquetas, las rivalidades, los orgullos, los muros, las discriminaciones, las denominaciones, etc, son fruto del ser humano que tiende a romper la unidad.

Se rompen naciones, comunidades, familias, pero la Iglesia de Jesucristo es indestructible. La Iglesia está compuesta por personas unidas por el Espíritu Santo para siempre, siendo el reconocimiento sincero de Jesús como Salvador y Señor de nuestras vidas, el único y válido acceso a “ser Iglesia”. No se trata de religión, se trata de una entrega a Jesús para experimentar la salvación por la Gracia, y seguirle acompañado de aquellos que también han tomado esa decisión. ¿Te unes?

“Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame… 41 Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas[ah]. 42 Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración” (Hechos 2)

Esteban Figueirido.